Antorcha Nueva - Neue Fackel

La Transfiguración: antes de la moral, un encuentro

P. Maximiliano Cappabianca OP

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 En la fiesta de la Transfiguración del Señor, la homilía advierte contra un malentendido frecuente: creer que la fe cristiana se reduce a la moral. Antes que un comportamiento correcto, está la experiencia que transforma —el encuentro con Cristo en el Tabor. Una reflexión sobre el asombro de Pedro, la "Sehnsucht" que sostiene la vida espiritual y el lema dominico contemplata aliis tradere

Imagen: Joseph Mallord William Turner: Luz y color (teoría de Goethe) – La mañana después del Diluvio – Moisés escribiendo el libro del Génesis (1843)

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Queridos hermanos y hermanas, existe un malentendido que, según mi opinión, vacía la fe cristiana desde adentro. Pensar que lo más importante es la moral, el comportamiento correcto. Yo creo que esto es un error grande, porque cambia el orden correcto. Al principio de la fe no hay una moral, sino una experiencia, un encuentro, o como dice la fiesta de hoy, una transformación. Mateo lo cuenta así. Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta. Allí se transforma delante de ellos. Su rostro brilla como el sol. Su ropa se vuelve blanca como la luz. Aparecen Moisés y Elías. Una luva los cubre y se oye una voz. Los discípulos caen al suelo. Esto, queridos hermanos y hermanas, no es una clase de moral, sino un acontecimiento que deja a los tres discípulos sin palabras. Anastasio del Sinaí, monje del siglo XVII, describe como Pedro, como fuera de sí, en éxtasis, exclama, señores, es bueno que estamos aquí. Una frase que sale del cuerpo, no de la cabeza. Y esa dimensión extática de la fe aparece en la transformación y creo estoy convencido que debemos volver siempre a esta fuente si no queremos que nuestra fe pierda su fuerza su fuego los tres discípulos que bajaron de la montaña ya no eran los mismos después todos nosotros vivimos de momentos así una misa un silencio un encuentro una fiesta que nos han marcado más que años de enseñanza moral. Claro que necesitamos discernimiento para no perdernos en una espiritualidad sin dirección. Pero sin ese fuego de la experiencia, la fe no puede vivir. Para mí, como dominico, esta fiesta tiene un sentido especial. Hoy empezamos el triunfo y el Padre José dará una charla esta noche sobre Santo Domingo, un hombre apasionado por Cristo y por las almas. Y ya ahora les invito después la adoración de juntar nosotros a escuchar esta charla. Nuestro lema de domínicos es contemplata alistradere, transmitir a otros lo contemplado. Hoy en En esta fiesta miramos a la primera parte de ese lema, lo contemplado. Antes de predicar, algo tiene que habernos pasado a nosotros mismos. Queridos hermanos y hermanas, ¿qué significa esto para nosotros? Debemos cultivar el deseo, la ignorancia. Hay una palabra alemana, y yo soy alemán, como algunos de vosotros saben, que es Sehnsucht. Esta palabra significa un anhelo profundo por algo que presentimos, pero aún no poseemos del todo. La experiencia es un regalo que no podemos provocar, pero podemos mantenernos despiertos para el momento en que se abre el cielo. Quien se mantiene despierto, un día vivirá su propio tabor. Amén.

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Gracias.